🗣 ENTROPÍA POLÍTICA 𝗟𝗔 𝗛𝗨𝗘𝗟𝗟𝗔 𝗗𝗘 𝗔𝗠𝗟𝗢 𝗘𝗡 𝗛𝗨𝗔𝗨𝗖𝗛𝗜𝗡𝗔𝗡𝗚𝗢: 𝗧𝗘𝗦𝗧𝗜𝗚𝗢 𝗗𝗘 𝗨𝗡𝗔 𝗥𝗘𝗩𝗢𝗟𝗨𝗖𝗜Ó𝗡 𝗜𝗡𝗤𝗨𝗘𝗕𝗥𝗔𝗡𝗧𝗔𝗕𝗟𝗘
- Canal Cultural

- 30 sept 2024
- 3 Min. de lectura
🗣 ENTROPÍA POLÍTICA
𝗟𝗔 𝗛𝗨𝗘𝗟𝗟𝗔 𝗗𝗘 𝗔𝗠𝗟𝗢 𝗘𝗡 𝗛𝗨𝗔𝗨𝗖𝗛𝗜𝗡𝗔𝗡𝗚𝗢:
𝗧𝗘𝗦𝗧𝗜𝗚𝗢 𝗗𝗘 𝗨𝗡𝗔 𝗥𝗘𝗩𝗢𝗟𝗨𝗖𝗜Ó𝗡 𝗜𝗡𝗤𝗨𝗘𝗕𝗥𝗔𝗡𝗧𝗔𝗕𝗟𝗘
𝑷𝒐𝒓 𝑬𝒅𝒈𝒂𝒓𝒅𝒐 𝑳ó𝒑𝒆𝒛 𝑹𝒐𝒃𝒍𝒆𝒔
Querido lector:
Tenía apenas 20 años cuando, por primera vez, me encontré con Andrés Manuel López Obrador en la tierra calurosa y rebelde de Tabasco, un febrero de 1996. Junto a mis compañeros de la convergencia juvenil del Sol Azteca, y con el apoyo económico del entonces presidente del PRD Porfirio Muñoz Ledo, viajamos hasta el corazón de esta protesta para solidarizarnos con esa causa. Era un momento decisivo: los pozos petroleros de la región estaban tomados por el pueblo chontal, un acto de resistencia contra la contaminación ambiental y la privatización de Pemex impulsada por el Gobierno de Ernesto Zedillo. Sin saberlo, estábamos presenciando los primeros pasos de un líder que no se quedaría en la trinchera local, sino que trascendería para convertirse en una figura nacional. Aquel encuentro en los pozos de Nacajuca no fue solo una protesta más; fue el inicio de una historia que, con el paso del tiempo, se convertiría en el obradorismo.
En 1997, Andrés Manuel López Obrador llegó por primera vez a Huauchinango como presidente nacional del PRD en un municipio gobernado por el PAN, bajo la gestión del Dr. Pascual Carranza Lechuga, quien en un gesto de respeto por la democracia, brindó todas las facilidades para el evento. Alrededor de 500 personas se congregaron en la plaza central para escuchar a López Obrador en lo que sería su primer gran discurso en la región, un mensaje de esperanza y de cambio, de esos que calan en la memoria colectiva. Después del mitin, inauguró las oficinas municipales del PRD en la calle Leona Vicario, un comité del sol azteca que encabezaba mi padre, el Lic. Abelardo López Martínez.
En 1997, durante su visita a la región, Andrés Manuel López Obrador se encontró con un PRD que ya estaba en plena evolución. Este partido, que nueve años antes, en 1988, había formado el primer comité distrital del país y además el legendario Eduardo Fuentes de la Fuente era el primer presidente formal del Sol Azteca, figuras emblemáticas como, Bonifacio Uribe, Lic. Abelardo López, Dr. José Camacho, El Lic. Ciro Romero Torres, Rosa María García, Victoria Melo, Prof. Bartolo Velázquez, Lic. Raymundo Cruz Lourdes, Gerardo Pérez Muñoz, Prof. Bernardo Racillas, Constantino Pérez y Samuel Amixtlan representaban la fuerza de una oposición que, con el tiempo, se convertiría en la semilla de lo que hoy conocemos como Morena. Este contexto no solo resalta la conexión entre López Obrador y las bases del PRD, sino que también marca el papel pionero que tuvo la región en la consolidación de un movimiento político que terminaría influyendo de manera decisiva en la política nacional
Posteriormente, en 1998 nos volvimos a encontrar y tuvimos la invaluable oportunidad de integrarnos con Andrés Manuel cuando construyó las icónicas Brigadas del Sol. En la región de Huauchinango, estas brigadas eran lideradas por el inolvidable profesor Justino Vargas Larios, oriundo del municipio de Pantepec. De 1999 a 2005, fue la guerra de guerrillas al interior del PRD, que fue una excelente escuela de cuadros políticos, mientras AMLO dirigía la Ciudad de México como jefe de gobierno.
En 2006 Minerva Castillo Lafarja acompañó a AMLO en la boleta, pero más adelante sufriría un fraude electoral orquestado por Alberto Amador Leal. AMLO volvió a Huauchinango en 2009 para apoyar a Rosa María López García y en 2012 respaldó a Carlos Miguel Ignacio López, exalcalde del PAN. En 2015, ya con Morena, apoyó a Eduardo Carreño. En 2018, la izquierda alcanzó un hito al ganar la Diputación Federal con Miguel Acundo y la presidencia con AMLO. Aunque no estuvo presente en las últimas campañas de Tony Gali y Gissel Santander, su influencia fue crucial para los triunfos de ambos, consolidando su legado electoral.
Hoy, al concluir el mandato de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de la República, estos recuerdos son necesarios para comprender lo que representa este momento, el amable lector debe recordar que un movimiento que no evoca emociones profundas en sus seguidores no puede ser considerado una verdadera revolución de conciencias; sería, en todo caso, una simple llamarada efímera que se apaga con el tiempo. Sin embargo, este no es el fin. Inicia una nueva etapa con Claudia Sheinbaum, una líder que surge de las raíces más auténticas de la izquierda mexicana. Cuando Claudia termine su mandato, habrá llegado el momento de analizar su legado. Pero hoy, al cerrar este capítulo, es imprescindible entender la magnitud del cambio que estamos viviendo. Para quienes hemos sido testigos y partícipes de esta historia, la jubilación de AMLO no es solo un adiós, sino un recordatorio del poder de la lucha y de la esperanza que, una vez sembrada, es difícil de extinguir en la conciencia colectiva de los pueblos.
¡Nos vemos en la próxima edición, hasta pronto!














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