México me hizo un profesional del cine: Buñuel


Ha sido en México que me hecho profesional del cine. Antes no era más que un aficionado. Aquí aprendí el oficio, comentó una vez el cineasta aragonés Luis Buñuel, quien hizo de este país su segunda patria.


Esa cita es una de las tantas vertidas por el realizador, las cuales son puente narrativo de la exposición Luis Buñuel en México, que se podrá visitar, a partir del miércoles, en la Galería de la Cineteca Nacional.


En la muestra, el público se adentrará en las poderosas y desconcertantes imágenes, así como en momentos cargados de misterio y poesía feroz, recreados por Buñuel en 21 películas de producción mexicana –de las 32 que integran su filmografía–, como Gran casino, Los olvidados, El gran calavera, Susana, El bruto, La ilusión viaja en tranvía, Subida al cielo, Abismos de pasión, Viridiana, Las aventuras de Robinson Crusoe, Nazarín, Él ángel exterminador, Los ambiciosos y Simón del desierto.

Durante el recorrido a través de 10 módulos, el visitante observará fotografías en gran formato y más de 300 piezas, entre objetos de utilería, premios y vestuario, en los que la vida de Buñuel se funde con su obra, sus anécdotas, su visión del cine, sus rigurosas convicciones creativas, sus obsesiones, el erotismo y su gran sentido del humor.


Casi todas mis películas tienen el tema de la frustración. Burgueses que no pueden salir de una habitación, gente que quiere cenar y todo se lo impide, un tipo que desea asesinar, pero falla. Es la distancia entre el deseo y la realidad. Intentar y fracasar, son algunas de las palabras de Buñuel que se citan en la muestra, retomadas de correspondencia personal poco conocida, así como de declaraciones vertidas en entrevistas. 


Relación con intelectuales y artistas


La muestra “sigue de manera cronológica la producción de las cintas, desde Gran casino hasta Simón del desierto; en un apartado final se aborda el impacto en México de Buñuel en los años 60, así como su relación con los intelectuales Carlos Fuentes y Octavio Paz, además del grupo de pintores, como Alberto Gironella”, señaló Alejandro Pelayo, director del recinto.


Así, entre fragmentos de cintas restauradas, fotografías, accesorios, guiones originales, carteles, fotogramas, programas de mano, recibos de pago y publicaciones resaltan imágenes inéditas del acervo de Juan Luis Buñuel, la Palma de Oro que obtuvo por Viridiana –prestada por Silvia Pinal– y utilería original, como el crucifijo-navaja usado en esa misma cinta. Además, se observan reproducciones de los vestuarios de El Jaibo, Viridiana y Robinson Crusoe.


En la muestra se recrea una escena de Ensayo de un crimen: en el fondo se ve un fotograma en gran formato de la cinta, al centro un maniquí de Miroslava sin una pierna, la otra está tirada en el piso. Se agrega una nota que se presume dijo la actriz: Prometo hacer cualquier película con el señor Luis Buñuel, sin cobrar sueldo alguno, no importa el tamaño del papel.


Acerca de este país, el realizador además precisó: “Vine aquí forzado por las circunstancias, pero he llegado a querer a México cuando lo he conocido. Por lo pronto, y comparado con el resto del mundo, se respira en un clima de libertad, hay paz y puede uno dedicarse a su trabajo sin amenazas ni represalias, porque se piense así o asa. ¿No es esto maravilloso? Tiene muchos defectos, pero también grandes virtudes. Personalmente, en qué nación me hubieran permitido hacer Los olvidados y Subida al cielo. Me he hecho mexicano y pienso vivir siempre aquí”.

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